Los mensajeros después de conocerse, presentarse y conversar
sobre el tema de la “nada”, que estaba apareciendo en las distintas zonas de
Fantasía, al no saber que hacer, decidieron recurrir a la Torre de Marfil, para pedirle ayuda a la emperatriz
Infantil.
En sus preparativos decidieron separarse y tomar sus propios
caminos, ellos eran: Blubb: Un fuego fatuo, Úckuck: es un diminutense,
Vúschvusul: Un silfo nocturno y Pyernrajzark: Un comerrocas.
Todos se subieron a sus monturas
y se fueron. Es decir que cada uno tuvo sus propias experiencias y aventuras
pero a todos la “nada”, de repente, les cortó el camino hacia la torre de marfil y,entonces volvieron a encontrarse luego de recorrer varios caminos, ya que todos los
llevaban a un mismo lugar. Allí pensaron que irían a hacer porque quedaba muy
poco tiempo.
Nuevamente cada uno decidió dar
la vuelta y comenzar de nuevo. Anduvieron y anduvieron, cada uno muy cansado,
sin aliento. La torre de marfil parecía que nunca llegaba y en un punto del
recorrido decidieron ir juntos para hacer mas entretenido el viaje. Pero, por
mas que quisieron, no pudieron coordinar los tiempos y costumbres. Algunos eran
lentos, otros viajaban de noche y no de día. También eran diferentes las formas de comer,
ya que uno comía rocas, otros hierbas,etc.
Se habían hecho muy compinches, pero se dieron cuenta de que eran muy distintos y que se dificultaban el
camino, por eso de nuevo volvieron a separarse y tratar de llegar lo mas rápido posible para así poder ver a la emperatriz. El que llegaba primero, hablaría en nombre de todos.
A medida de que iban avanzando, la
nada se iba apoderando de los diferentes lugares por los que ellos en los
diferentes lugares de sus recorridos iban atravesando. Mas desesperados estaban por
llegar a la torre de marfil y a esta altura ya se empezaban a extrañar, porque al estar solos es diferente que estar en compañía.
La dificultad de llegar, mas la
soledad y el cansancio. Lograron desmotivarlos y bajaron los brazos, unos
antes, otros después, porque veían inútil esfuerzo por llegar. Pero
recordaron que habían hecho una promesa de encontrarse en el lugar donde se habían conocido.
Una vez allí, una paloma mensajera
les aviso que un niño ya había ido a salvar a la emperatriz y ellos, contentos, regresaron juntos con muchas aventuras que contar.
Muy bien, Delfi!
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