Era una época difícil cuando mi familia yo trabajábamos en los
campos de algodón. Todos los días desde
temprano en los mismos campos, yo solo tenía cuatro años cuando paso la gran
depresión.
Mi madre hacia lo que podía para que yo y mis hermanas comiéramos lo
necesario o a veces menos. No tenía, ni tengo palabras para describir ese
momento. Cuando nos pasábamos todos los días trabajando para comer. Mis
hermanas y yo tratábamos de ayudar a nuestra madre siempre. Pero haciendo el
mayor esfuerzo conseguíamos lo mismo. Fue una época muy triste y dolorosa para
mí y mi familia.
El tiempo transcurría y todo seguía igual. Un día, cuando estábamos
por comer, una señora o mejor dicho Dorothea llamo a mi madre y le pidió si
podían hablar a solas. Cuando volvió, mi mama agarro a dos de mis hermanos y a
mí, nos dijo que nos iban a tomar una fotografía. No lo dudamos y yo y mis
hermanos nos escondimos, o tapábamos nuestras caras con mi madre. No queríamos
que vieran quienes éramos. Nuestras caras estaban sucias y nuestra ropa,
arrugada: podríamos decir que teníamos vergüenza. En el momento de la foto de
la foto mi madre se veía triste y cansada. Nunca voy a olvidar esa expresión.
Unos años después, vi esa fotografía en una revista, la de mi madre,
conmigo y con mis hermanos. Y ahora, que tiene setenta y siete años de edad, me
doy cuenta de mi madre es la mujer más fuerte y que tiene un gran corazón. No
me arrepiento de haberla acompañado toda mi vida, siempre estará en mis
recuerdos, en mi corazón. Siempre vivirá en mi.

Mejor, Delfi, aunque todavía hay algunos errores sobre todo de acentuación.
ResponderEliminar